Perdón de Dios fue suficiente

adulterio

Señor, Tu perdón me liberó

 

Cada día doy gracias a Dios por el perdón que otorga de forma incondicional. Una vida marcada por el divorcio de mis padres, las frustraciones de mi madre, los romances de mi padre, fueron una marca profunda y un detonante para muchos errores en mi vida.

Mi vida sentimental fue marcada por el desorden. En un entorno machista, no podía ser diferente. Aunque conocí de Dios a temprana edad, me aparte por algún tiempo y con eso fue suficiente para cometer muchos errores. Errores que hoy me hacen pensar: que extraña forma de conocer a Dios. Lo bueno es que lo conocí para que me recibiera y para siempre.

Apartarme de Dios fue mala decisión. Aunque tenia una vaga idea sobre lo que es el bien y el mal, necesitaba visión y entendimiento y alejándome de Dios me alejaba también de su gracia.

Porque quizá para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Filemón 15-16 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Pasos en falso

 

Luego de alejarme de la iglesia y con 18 años de edad, conocí a una señorita que me resultaba interesante e iniciamos una relación de noviazgo. Ella era más joven que yo, pero muy inteligente y poseía una belleza especial. Lastimosamente no supe respetarle y aunque intente evitar la intimidad sexual, rebasamos ese límite. Hoy día comprendo lo que Salomón dijo en Cantares respecto al amor y no despertarlo antes de tiempo. Palabras y consejos que son efectivos tanto para mujeres como para hombres.

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. Cantares 2:7 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Conjuro, aquí, trata sobre: impedir, evitar, alejar un daño o peligro. Ese conjuro es el que muchos necesitamos desde jóvenes. Yo desperté al amor, desperté algo que es solo para el matrimonio. Claro que fluyó el amor, pero dados los primeros pasos en falso, vinieron muchos sin sabores. La idolatría es quizás el segundo paso en falso que dan los jóvenes, como consecuencia de no respetarse sexualmente en el noviazgo. Sienten amar excesivamente a una persona, a tal punto que se mueren si no están con ella. La instrucción de la Palabra se hace tan necesaria para caminar sin tropiezo.

 

Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos; entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días. Deuteronomio 22:28-29 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Los mandamientos son normas de vida

 

La cita anterior devela como espera Dios que actuemos, primeramente de forma obediente y por ende de forma preventiva y luego cómo desea que responda el que no es obediente y transgrede sus mandatos.

Mi relación con aquella señorita se fracturo severamente, no supe darle la seguridad que ella necesitaba y la honra que era mi obligación. La carencia de visión, por no conocer a Dios, se ensaño con nosotros dos. Hoy comprendo que yo debí resarcir por la honra robada y casarme o esperar que ella estuviera lista para aceptarme en matrimonio.

Al separar nuestros caminos, sintiendo mutuo y fuerte sentimiento, cada quien cometió sus propios errores. Por mi parte me involucre con una mujer que ya venia de una relación de convivencia. De igual forma pasamos a la intimidad sexual, sin ningún tipo de conciencia. Es increíble lo irresponsables que los varones podemos ser, sin Dios, en nuestras vidas. Hacemos las cosas  como algo que vemos todos los días, y como es lo normal, en el mundo, repetimos el patrón vez tras vez.

Tras cinco años de matrimonio y dos hijos varones, a los que quería darles un hogar seguro, cosa que nunca hice, pues mi corazón siempre estuvo allá, lejano, viviendo en el pasado. Ese fue el motivo de mi infelicidad. Fue entonces cuando caí en adulterio. Conocí a una mujer que igualmente venia de tener un niño de un hombre casado.

Dios no castiga, Él capacita

 

Me reconcilie con  Dios de la mano de mi amante (segunda relación en desorden). Esta reconciliación con Dios y un pobre estudio de la Palabra, me hizo confundirlo todo y volvió esta nueva relación algo engañoso y confuso. El Señor ya me tenia en la mira.

Al visitar por primera vez la iglesia juntos, todas las personas decían -¡Gloria a Dios! -¡El Señor respondió las oraciones! De esta manera es como muchas veces la iglesia se vuelve cómplice de culpables de adulterio. Pero Dios es incorruptible y Él no teme llamar pecado al pecado.

 

«Y respondió Hageo y dijo: Así es este pueblo, y esta gente, delante de mí, dice Jehová;  asimismo toda obra de sus manos;  todo lo que aquí ofrecen es inmundo». Hageo 2:14 Reina-Valera Antigua (RVA)

 

La Palabra nunca vuelve vacía

 

Lo primero que aprendí en la iglesia fue el tema contentamiento y a buscar la presencia de Dios. Por tal motivo me vi involucrado en un ministerio para servir dentro de la iglesia. Al momento de servir, de lleno, alguien toco el tema «orden». Preguntaron si había alguien que no estuviera casado con su conviviente. El primer problema surgió y exprese cual era mi situación.

Por años mi amante había sometido a oración nuestra unión (ya teníamos una hija). Pero siempre omitió mi estado civil y también desconocía mi compromiso previo. Por lo tanto, al quedar al descubierto, fue motivo de vergüenza para ambos.

Pronto se dieron los comentarios como: -Que se divorcie él para honrar en matrimonio a la mujer con la que llego a la iglesia, -Eso no lo deberían de permitir en esta iglesia, -Si ellos se casan en esta iglesia mi familia y yo nos largamos a otra iglesia, -Ese matrimonio no está limpio a los ojos de Dios. etc.

Junto con la vergüenza vino la escasez y una pésima temporada en los asuntos financieros. Ella me pedía que diezmara más. Lo hice, pero yo me sentía como Caín, más que ofrendando sentía que estaba intentando sobornar a Dios.

Intenté ser el mejor esposo del mundo con mi amante. Pero la vergüenza de su secreto descubierto y la escasez fueron minando «el amor que muchas veces me juró». Un día vino lo que para mi fue como sepultar mi vida. Descubrí un  romance de la mujer que literalmente yo «adoraba» con un hombre soltero y más joven que yo.

La paga del pecado es muerte, muerte espiritual

 

El pecado que nuestra relación representaba, sumado a mi estado de celos, la ofensa recibida, mi situación financiera y mi autoestima destruida, volvieron de mí un muerto. La paga del pecado es muerte. Muchos, como me sucedió a mi, no creen eso, porque no creen que sea literal, pero yo, espiritualmente, morí.

Superamos esa etapa, pero solo era cuestión de tiempo. Las uniones de hecho y matrimonios, que nacen como consecuencia de un adulterio, nacen condenados a morir, pues son la unión de dos egoístas. Mi amante se marchó y nos dejó a nuestra hija y a mi. Juntos, lloramos su ausencia. A los dos años de su partida se presentó y se llevó a la criatura, un infante, y nos separó. Más dolor llegaba, parecía que nunca terminaría mi agonía.

El perdón llego y venia con profecía

 

En ese tiempo yo me aferraba a mi dolor, me aferraba a mis necedades, el enemigo me paralizó. Ciertos depredadores provocan ese efecto, paralizan. Y estos no me dejaban escuchar a Dios. Recuerdo que llegó un momento en el que yo me quedé con una mano atrás y otra adelante. Sin ánimos para nada en ese momento. Obviamente empecé a padecer, pasé muchos días sin comer.  Postrado, inerte, dejándome morir. Mis niveles de alimento habían descendido mucho. Fueron más de 20 días sin comer. Sólo un poco de agua bebía. Estos niveles de escasez de alimento en mi cuerpo y de líquidos fueron provocando cierto ambiente espiritual. Al final esos momentos terminaron en algo maravilloso.

Yo, hasta entonces, fui una persona escéptica y de pronto escuché a Dios. El Señor me dijo alto y claro: -No tienes por qué estar derrotado. Me duele verte adorando un ídolo en lugar de adorarme a mí. -Yo, abusando, me puse  necio diciéndole- -Pero Señor si yo la amo, tú me la diste. -Y el Señor me contestó muy adentro de mi ser y de forma audible- -No, yo no te di nada, tú escogiste, y lo que escogiste no es bueno para ti porque se llama adulterio. Tú te debes a otra mujer, a la que deshonraste.

Mis oídos fueron abiertos dramáticamente. En ese momento yo me puse en pie y empezó mi restauración personal.

Trabajando en la obra de Dios

 

Gracias al trabajo en No Más Divorcios pude entender el concepto verdadero del amor y aprendí a buscar de Dios sin justificar mis pecados. Esto me dio libertad, me otorgó perdón. Mucha veces he escuchado la voz de Dios que con amor me dice todos y cada uno de mis errores que, viniendo de su boca, pude ver que eran grandes necedades las que yo defendía.

Al fin libre, y con mi vista en Dios, comprendo en dónde debo estar. Trabajo llevando esperanza y mi experiencia a matrimonios. Comparto con mis hijos e intento curar todo el dolor que mis malas decisiones trajeron a sus vidas. Dios ordena y yo cumplo, no meteré manos sucias nunca más.

Mi esfuerzo es para mi familia, mis oraciones, mi amor. Además hoy puedo levantar manos limpias a mi Señor y mis hijos admiran mi decisión de imitar a Jesús. El tema conyugal esta en manos de Dios, lo importante es su perdón. Todo es cuestión de tiempo, el tiempo justo, el tiempo de Dios. Quizá para eso me aparté de Él por un tiempo, para que me recibiera, ya no como esclavo, sino como su hijo.

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RonnieVBCarrera  se considera un sobreviviente del adulterio, escribe y comparte sobre restauración personal y matrimonial. Puedes seguirle en Twitter @RonnieVBCarrera
Este artículo procede del ministerio No Más Divorcios
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