Adúltera: La obediencia a Dios, abre puertas de bendición.

Adúltera, ese fue el cargo. Señalada por todos, debía morir lapidada. Así lo dictaba la ley. ¿Cuántas cosas pudo pensar en ese instante la acusada? Al parecer solo una cosa paso por su mente: arrepentimiento. Un arrepentimiento sincero, el que solo la gracia podría darle; la ley casi la había matado.

Adúltera / Redimida

 

Jesús le dice a la mujer adúltera: “ni yo te condeno, ve y no peques más”. La obediencia abre puertas de bendición. La obediencia a Dios abre un mundo de posibilidades para nosotros, nos facilita todo. Y el hecho de que esas palabras de Jesús, sean dirigidas a una mujer, y en pecado, me dice que hay esperanza para algunas mujeres que viven en la clandestinidad. Unas veces resignadas y otras veces luchando por obtener un sitio dentro de una sociedad que les tolera del diente al labio. Todos tenemos derecho a la misericordia de Dios, el requisito es arrepentirse y obedecer. No podemos esperar la bendición de Dios y no ser obedientes a Él, pues Él es sumamente ordenado y recto.

 Diferentes formas de adulterio

 

El adulterio tiene varios tipos de sujetos. Hablemos al respecto. Tenemos a la mujer extraña de la que habla la Biblia. Esa mujer casada o con algún tipo de compromiso que se dedica a casar muchachos solteros u hombres casados. También encontramos a aquella mujer que aprendió de su madre el ejemplo de buscar hombres casados. Ejemplo que a ella le hace ver el adulterio como normal competencia entre mujeres, pues es la información con la que creció. La mujer que creció sin la imagen paterna y que ve en hombres mayores esa imagen que necesitó cuando era niña, sin importar que ese hombre tenga compromisos. Podemos encontrar muchos ejemplos más. Mi mensaje es para aquella mujer que vive fuera del orden de Dios. Mi mensaje es para aquella mujer que ha intentado en sus fuerzas y con los recursos que recibió de su entorno, vivir una vida feliz.
mujer adultera

La mujer samaritana se arrepintió y obedeció

Abre la puerta de la bendición

 

Dios no hace acepción de personas, incluso ama al pecador, pero aclara que aborrece al pecado. Partiendo de esta linda cualidad de nuestro buen Dios, podemos entender que estas vidas pueden ser llevadas a vivir experiencias maravillosas, libres de pecado. Entonces mi sugerencia es que entiendas que tu felicidad no la encuentras en ningún hombre. Ni siquiera en los que muchas mujeres han dado en llamar “varones de Dios”. Créelo: ningún varón de Dios te invitaría al pecado. Jesús, entonces, es tu total y suficiente fuente de felicidad. Felicidad que encontrarás en la medida en que tu conocimiento de la Palabra de Dios, la Biblia, vaya estando presente en tu mente.

Jesús conoce quien eres

 

Cuando Jesús se encuentra con la mujer samaritana, en mitad del día, en aquel pozo, Él sabía quién era ella. Él conocía su corazón. Con gran amor le dijo que si ella bebía del agua que Él le ofrecía, ella nunca más tendría sed. Pero aquella mujer, acostumbrada a reaccionar de acuerdo a su programa heredado, no entendió nada de lo que sucedía. Ella entendió cualquier cosa, menos que ella podía ser feliz al recibir de aquel hombre, a quien no reconocía, la felicidad verdadera. Al ver Jesús que la samaritana no terminaba de comprender, le invita a que vaya por su esposo y vuelvan juntos ante Él. La samarita respondió prontamente que no tenía esposo. Jesús estaba tratando con ella ahí mismo, estaba colocándole en el lugar exacto para que ella fuera liberada. Sus ojos fueran abiertos a una nueva dimensión de libertad. Acto seguido, Jesús le revela cuanto le conoce al decirle: “bien has dicho, pues cinco maridos has tenido y con el que ahora vives, no es tu marido”. La mujer entonces, sumamente sorprendida cae en la cuenta de con quien hablaba. Lo que acaba de escuchar es algo que quizás ella guardó o escondió por largos años, entendió de qué hablaba Jesús e incluso le reconoció.
Creo que aquella mujer volvió en sí aquel día y encauzo su vida. Ahora, llena de felicidad, va por caminos totalmente diferentes. Estoy convencido de que ella no fue tras un séptimo marido pues ya había encontrado lo que tanto anheló siempre: ser feliz y libre.

Con voluntad, hay oportunidad de salir del adulterio

No vivas  relaciones clandestinas o ilícitas. Yo te sugiero que las termines cuanto antes. Libera a ese hombre que dices amar. No seas cómplice de su destrucción. No llames tu propia ruina y la de tus hijos. Conozco mujeres con vidas de adulterio, que al ser amantes o autodenominarse “esposa” de un hombre ya casado, han decidido seguir a Jesús y abandonar el pecado que les ató.
Esas mujeres han recibido de Dios la bendición de empleos o negocios que les han permitido realizarse como personas y como mujeres santas. Las que a su vez, logran apartar a sus hijos de cadenas de maldición, Cadenas que  los llevan al mismo adulterio, adicción a las drogas, o cualquier otra situación destructiva. Ya que ven en su madre, el ejemplo y la alegría de vivir sin pecado. He visto a mujeres que vivieron experiencias de adulterio, convertir su lamento, porque la vida de un adultero es una vida de lamento, transformarlo en satisfacción y alegría total.

Libera a tus generaciones futuras

Tus hijos merecen recibir de ti el ejemplo de obedecer a Dios. Merecen el ver en ti, un amor tan real que renunciando a deseos carnales o de necesidades engañosas, buscas liberar a aquel hombre con quien cometiste pecado. Demostrando así un amor real y perfecto, en donde el respeto y la honra te hacen admirable e integra.

Dios quiere limpiar tu pecado

 

Dios te dice: “Vengan ya, vamos a discutir en serio.  Veamos si nos ponemos de acuerdo. Si ustedes me obedecen, yo los perdonaré. Sus pecados los han manchado como con tinta roja; pero yo los limpiaré. ¡Los dejaré blancos como la nieve! Entonces comerán de lo mejor de la tierra; pero si siguen siendo rebeldes, morirán en el campo de batalla. Les juro que así será”.
Dios no esta amenazando en la cita anterior. Él advierte de que invariablemente así sucederá. Dos caminos tienes. Uno: buscar ser limpiada, curada y sanada. Dos: continuas agregando pecado a tu vida y a las de los que amas. Rompe con el dolor en tu vejez y el dolor que será un legado fatal.

La mujer adúltera vivió una nueva vida por su arrepentimiento

 

Dios no te desprecia, es más, te quiere usar poderosamente. Así lo hace con todo lo que Él transforma, renueva y resucita.
Citas usadas:
Juan 8-11.
Juan 4:1-39.
Isaías 1:18-20.

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RonnieVBCarrera  se considera un sobreviviente del adulterio, escribe y comparte sobre restauración personal y matrimonial. Puedes seguirle en Twitter @RonnieVBCarrera
Este artículo procede del ministerio No Más Divorcios
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